Amohr
Cercano es sólo lo interior; todo lo demás, lejano
R. M. RILKE
Cómo saber si fue el Hado inefable.
Si el destino que hizo fuera, al verte,
lo que doy en olvido al dejarte:
viejo tropo, aún el Amohr es Terrible.
Cuando el último astro llovió, solo,
supe que la tierra era también el silencio
y el cantor, un caballero más de ese cielo.
Tras llegar a la muerte, velo tras velo
cayendo, la vida desnuda sola se queda
-siempre fuimos los mismos- diríamos,
sobre todo ahora que realmente somos.
Amohr, qué importa si existe la nada.
- ¡Oh, Cielo, ahora de luces antes de sombras,
de cuál jardín te arranqué, si no de los sueños!

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